lunes, 12 de junio de 2017

Seré

Me molesta que me mires a la cara y no veas mis ojos. Que no veas cómo te añoran o cómo se les marca un ''te echo de menos'' bajo las ojeras.
Me molesta que te fueras y que lo hicieras sin tenerlo del todo claro, porque esa duda... ahora nos rompe.
Me molesta que me acariciaras en partes de mi cuerpo que ahora solo saben sentirse abandonadas por tus dedos. Y mira que los buscan, pero nunca son ellos.

Me molestas.
Me molestas aquí, en la sien, haciéndote nudo.
Deshecho pero apretado. De esos que están pero no. De esos que te pisas por estar a medio hacer. De esos que acaban no siendo nudo. Porque cuando no seas, no recordaré. Y cuando no recuerde ya no seré yo sin ti.
Simplemente seré.

domingo, 5 de febrero de 2017

Contra qué? Contradicción

Soledad.
Si no fuera por su significado hasta diría que la palabra es bonita. No tiene letras imperfectas. La S... La O... La L... La D... Todas me gustan y en cambio la odias cuando la comprendes.
Odio; otra palabra de letras bonitas cuyo significado no me concuerda.

Maldita escritura que enseña a apreciar estas pequeñas cosas para luego golpearte con un significado intenso lleno de contradicciones, de crueldad y de arrebatos.
Como el que tú me hiciste. Dándome tregua para luego quitármela. Dándome calma para luego arrancarla. Dándome ganas para luego dejarme a solas con ellas.
Todas son palabras que apreciaba y que ahora odio, gracias a ti.

Nueva contradicción... Te doy las gracias por odiar...

Y ahora pensarás a qué viene todo ésto.
A que de cualquier contradicción sale algo positivo. Un gracias. Aprecio hacia algo que pensabas que no tenía ningun valor ya.
Todos sabemos que siempre lo tiene. Y buscamos que lo tenga.
Un te necesito aunque te odie.
No hay mayor antítesis que esa. Ni más real. Y contra eso sí que es verdad que no se puede luchar. La realidad llega un día y ya no se va. Sin embargo, te hace ver que no es todo negro o blanco. Que tenemos solución en los contrarios. Que la vida brilla en sus matices. Que no te odio tanto como para permitirme alejarme porque te aprecio más, porque te necesito más, porque te echo de menos muchísimo más y porque te quiero más aún.

Querer. Una Q. En fin, contradicciones...

martes, 27 de diciembre de 2016

Cambios

Alguna vez he sentido la necesidad de escribir de forma instantánea, pero nunca de algo que había visto o sentido de cerca, aunque no necesariamente en mí.

Hoy ha pasado algo. Y se han hecho daño.
No nos damos cuenta de lo dolorosas que pueden ser a veces las palabras. Una simple frase, un simple reproche, o un ataque a toda una vida en menos de 10 segundos.

Y se acabó. Algo se rompe y te rompe. Algo te quita las ganas. Algo te hace huir y no volver — a ser la misma persona —.
La verdad, no sé cuánto escuece pero sí sé que escuece. Porque hay cosas que no somos capaces de ocultar ni aunque nos echemos diez kilos de maquillaje en el alma.


No sé. No intento escribir sobre un tostón, solo concienciar de lo bueno que es a veces pararse a pensar. A medir las palabras con cautela para evitar un dolor innecesario o, al menos, disminuirlo al mínimo. Es algo de lo que a veces me siento orgullosa, de saber llenar mi vaso con cuidado. De no explotar a la mínima, de aguantar.
Y puede que a la larga no sea bueno, lo sé, pero el extremo contrario tampoco. Y si hay que pelearse... que sea por algo que merezca la pena, no por una nimiedad soportable.

Yo supongo que de todo se aprende. Espero que de todo se aprenda. Y es que aunque el cambio no sea en la persona que vive el hecho directamente, a veces sí que cambia a los demás.

domingo, 18 de diciembre de 2016

¿Qué encontrar?

Acariciando madrugadas me crucé con Pensamiento —loco y algo cohibido—.
Daba vueltas intentando aclararse sobre lo que se merece más de un revuelo; tú.
Buscaba calma en lo que debiera producir huracanes, estabilidad en el lugar donde crecen las flores y certeza en aquello definido con la palabra locura.

Me enseñó algo esa noche... A plantearme.

¿Qué estamos haciendo mal?
¿Qué busco mal?
Qué no encuentro por querer definir (in)correctamente...

Y sobretodo... Cómo se busca lo que no se comprende...

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Empecemos algo sano

Acaríciame el alma a dos besos de mi pecho y consígueme segura de que no te irás ni aún siendo libre para alzar el vuelo.
Atrévete a ensuciarte las manos en un juego para nada de niños.
Quiéreme de lejos, recuérdame presente, tenme ansiosa —y cerca—, rózame los hombros, bésame suave, pero nunca te vayas. No te alejes más allá del límite de sentirte, que allí no podré verte y, sin luz, nos perderemos.

Te propongo resolver el acertijo de hacernos nuestros sin implicar atarnos el nudo que siempre nos agobia.
Porque te quiero aquí, yo insaciable, pero también te quiero allí, haciendo vida, deseoso de volver cada noche al lugar en que sonríes. Y cada risa a mí me llena. Me llena de vida, me llena de miedos.

Qué contradicción tan sana.

Mío pero nunca mío.

viernes, 3 de junio de 2016

Silencio.

No me pidas que me limite a verte como alguien más sabiendo que mi corazón se ató una cuerda al cuello al escuchar tu negativa no pronunciada.
Me da a mí que no sabes el daño que puede hacer una pausa y la ambigüedad de respuesta que puede implicar. Lo mismo consigues una recíproca intimidad que destrozas una vida ante la duda.
Y es que a mí las palabras no me encuentran por no querer definirme. Porque hacerlo te limita a eso, a ser palabras. Y yo solo me delimitaría si fuera a tu lado, pero tú ni me encuentras ni me tienes en cuenta.


Silencio.

Impresionante cómo tan poco ruido va a conseguir que estalle por dentro.
Y esta vez no vas a ser tú quien lo logre. Porque no estarás. Ni fuera ni dentro. No habrá donde estar. Ya no seré nada.
Bueno, seré silencio.



domingo, 22 de mayo de 2016



Dame un suspiro, en el sentido travieso de la palabra, y yo te daré mil ratos a la luz de la luna llena y al son de nuestros corazones acelerados.

Devuélveme mi aroma, que el tuyo ya lo llevo adherido a mi piel, recordándome a quién le cedo mi tiempo.

Quiéreme sin prisas pero sin pausas, que la prisa es traicionera y la pausa una condena.

Piénsame a ratos —o siempre—, pero cuando creas que caes, grita mi nombre en silencio que estaré ahí, manteniéndote a salvo. O tal vez creemos un caos, pero será juntos.

Llévame al mar y hazte presente a mi lado. Disfrutemos el momento de mayor intimidad entre dos sonidos: el de nuestros cuerpos rompiendo(se) en las suaves olas.

Acércate despacio. Hoy no hace noche de tener miedo.
Solo hemos de poner nuestras apuestas sobre la mesa, que tal vez esta partida la ganemos ambos.